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Debido
a la gran importancia que representan los verracos tanto
en cuestiones productivas como económicas, dentro de una explotación
porcina, haremos mención de los diferentes factores que influyen
sobre la producción de esperma y sobre la calidad del semen. Estos
factores, se pueden clasificar como externos al animal o exógenos y
los originados en el propio animal o endógenos.
Factores exógenos
Podemos
referirnos a los efectos estacionales, como la temperatura ambiental
y el fotoperíodo, que varían según la estación del año en la
cual nos encontremos. Por ejemplo, en invierno y primavera
observamos mayor volumen y concentración espermática que en verano
y principios de otoño.
En
otoño, se observa un incremento de las formas anormales y
diferencias de tamaño tanto en cabezas como en colas. Así como
también se altera la madurez espermática epididimaria y la
actividad testicular. Durante el verano, el volumen seminal es
significativamente más bajo, la motilidad decrece, la actividad de
las glándulas accesorias se altera, lo mismo que la madurez de los
espermatozoides en el epidídimo.
En
cuánto a la temperatura
crítica más elevada, en la que se mantiene intacto el metabolismo
de los verracos, es en torno a los 27ºC. La temperatura ambiente
nunca debe llegar a los 29ºC. Es recomendable en todo momento tener
termómetros de máxima y mínima, colocados en diferentes sitios de
las verraqueras para conocer con exactitud la temperatura y sus
fluctuaciones. La temperatura confort de los verracos ronda
alrededor de los 18-20ºC., con una humedad relativa ambiente del
60-70% y la ventilación debe ser en torno a los 25 m3/hs/cerdo,
en invierno y de 200 m3/hs/cerdo en verano, si es dinámica
y de 10-20 si es estática, dependiendo del % de superficie de
ventanas respecto de la superficie del suelo. La velocidad del aire
a la altura de los animales debe ser de 0,2-0,7 m/s.
Las
temperaturas frías no parecen afectar gravemente a
la calidad del semen o a la propia fertilidad del animal,
pero sí afecta negativamente a la líbido.
En
referencia al fotoperíodo, este
influye de manera considerable en la producción espermática,
volumen seminal, producción de
esteroides, líbido, etc., que sufren un incremento en días cortos
y se deteriora con fotoperíodos largos. Los días largos (16 hs.),
perturban la producción espermática del verraco, en comparación
con los días cortos (10 hs). Se observa una disminución del número
total de espermatozoides recogidos por eyaculado, de su motilidad y
poder fecundante. Por lo tanto, podemos decir que 10-12 horas/luz/día,
es más beneficioso que 16 hs./luz/día.
Mantener
a un verraco a oscuras, aunque es evidente que no se mantienen en
oscuridad total, produce una disminución de la concentración
espermática, menor porcentaje de espermatozoides vivos y un mayor
porcentaje de formas anormales. Con respecto a la intensidad de luz,
aunque menos influyente a nivel reproductivo, se recomienda 300
lux.
Otro
factor a considerar son las instalaciones y el alojamiento. Los
verracos nunca deben ser alojados en grupos, evitamos así peleas y
agresiones físicas. Aunque el contacto nasal es aconsejable ya que
ayuda a aumentar la líbido.
En
relación al tipo de
instalaciones, donde son alojados, podemos mencionar locales
semiabiertos, boxes de 10-11 m2 con parque de ejercicio,
verraqueras simples con una superficie de aproximadamente 8 m2;
jaulas, con una anchura de 70-80 cm. y 2 mts. de longitud, las
cuales son más económicas, pero el animal tiene poca capacidad de
moverse,(éstas quedarán prohibida por la CEE), por lo cual debe
haber zonas para que pueda hacer ejercicio.
El
tipo de suelo puede ser
de tierra, de cemento, con cama de paja o sin la misma; de slat,
etc. Es importante elegir un adecuado suelo para evitar
repercusiones en el aparato locomotor, evitando cojeras,
deteriorando la calidad seminal. Las instalaciones deben ser
limpiadas una vez a la semana y desinfectadas al menos con el
ingreso de un nuevo verraco.
En
cuanto al manejo de los verracos, podemos decir, que el ritmo
de extracciones influye sobre el rendimiento de los mismos. A
mayor número de eyaculaciones, tenemos menor cantidad de
espermatozoides, afectándose los parámetros bioquímicos de los
mismos y del plasma seminal.
La
espermatogénesis necesita entre 45-55 días aproximadamente para
completarse. La mayor parte de este período, el espermatozoide lo
pasa en el testículo. Posteriormente sufre un período de maduración
en el epidídimo, de alrededor de 10-14 días, atravesando sus tres
zonas, cabeza, cuerpo y cola, donde son almacenados. Cuando se
produce una eyaculación se vacía alrededor del 60 % del volumen
espermático almacenado en la cola epididimaria y tras 3 o 4
extracciones consecutivas, se vacía por completo dicha región y se
fuerza al paso de los espermatozoides desde las regiones cefálica y
caudal, obteniéndose mayor proporción de espermas aberrantes o
inmaduros.
Es
recomendable una frecuencia de extracciones de 1 o 2 veces por
semana o de 2 a 3 veces cada 2 semanas, variando con la edad de los
mismos, ya que en los verracos jóvenes (menos de un año), la
frecuencia debe ser de 1 vez a la semana. En aquellos casos donde el
ritmo de extracciones es más elevado y sin descanso, se puede
observar la disminución de espermatozoides maduros, la aparición
de espermatozoides con gota distal y el aumento de los inmaduros con
gota citoplasmática proximal.
La
inactividad también es perjudicial y se recomienda desechar las
primeras recogidas si un verraco no ha sido utilizado en un mes.
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